
Concretamente, estas mujeres emprendedoras se encuentran en Jawhar y Mokhada, en el distrito de Palghar. Desde 2017, la Fundación Isabel Martín apoya el magnífico trabajo que desarrolla nuestra contraparte local Bosco Samajik Vikas Sanstha (conocida como los Boscos) con el objetivo de acompañar procesos de empoderamiento de mujeres tribales y dalit. El impacto es real y ha llegado a miles de participantes.
El proyecto, que tiene más de 5000 mujeres beneficiarias desde su nacimiento hace 9 años, no se limita a una única línea de trabajo. Su fuerza está precisamente en combinar organización comunitaria, medios de vida colectivos y pequeños emprendimientos individuales. Tres caminos para que las mujeres puedan ganar autonomía, ingresos, liderazgo y reconocimiento dentro de sus familias y comunidades, y que hoy os explicamos.
1. El poder de organizarse
La primera gran línea del proyecto es el fortalecimiento de las asociaciones y federaciones de mujeres. Esta es la base sobre la que se construye todo lo demás.
Las federaciones no solo fortalecen la voz de las mujeres, también les ofrecen una plataforma desde la que reclamar derechos, compartir aprendizajes y liderar procesos de transformación en sus comunidades. El informe del último año que nos comparten nuestros socios locales destaca que alrededor del 90% de las mujeres vinculadas a las asociaciones y federaciones participa ya activamente en procesos sociales y de desarrollo comunitario.

Los datos muestran muy bien esta capacidad de movilización. Durante 2025-2026, se impulsaron 100 acciones colectivas comunitarias, con la participación de 3462 mujeres, para reclamar o resolver cuestiones básicas relacionadas con el agua, la salud, la higiene, los caminos, el empleo o los servicios públicos.
2. Economía colectiva para fortalecer lazos

La segunda gran línea del proyecto son los grupos productores de mujeres. En este caso, el objetivo es generar medios de vida sostenibles a través de actividades económicas colectivas, adaptadas al contexto rural y a los recursos disponibles en la zona.
Durante el último año se han constituido 14 grupos de mujeres productoras, con 149 integrantes. Sus iniciativas van del procesado de productos agrícolas, el cultivo de setas, pasando por viveros y la cría de aves, entre otras.
La formación también ha sido una parte fundamental de esta línea económica. Durante el año se organizaron 9 programas de formación en marketing, habilidades y ventas, con la participación de 239 mujeres.
Este modelo permite que las mujeres no trabajen de forma aislada, sino organizadas. La economía colectiva se convierte así en una herramienta de autonomía y también en una forma de fortalecer los lazos entre mujeres.
3. Pequeños negocios, grandes cambios
La tercera línea del proyecto es Sanmaan, un programa específico de apoyo a microemprendimientos individuales de mujeres en situación de especial vulnerabilidad: viudas, sin tierra, sin ingresos o con una gran carga familiar.
El 27 de junio se conmemora el Día de las Microempresas, Pequeñas y Medianas Empresas, una fecha que nos recuerda la importancia de los pequeños negocios en la creación de empleo, el desarrollo local y la reducción de la pobreza. Gracias a ellos, en Jawhar y Mokhada las mujeres están viviendo grandes cambios.


Durante 2025-2026, Sanmaan ha acompañado a 60 mujeres para poner en marcha pequeños negocios dentro de sus propias aldeas. Entre ellos hay tiendas de alimentación, talleres de costura, puestos de pollo, comercios de productos de uso cotidiano, puestos de pescado seco y centros de vada-pav, una comida popular en la zona.
Según el informe, alrededor del 90% de estos negocios se mantiene activo de forma regular. Muchas mujeres están generando ingresos mensuales de unos 220€, lo que en el contexto rural de la zona supone cubrir necesidades básicas, apoyar la educación y la salud de los hijos e hijas, ahorrar pequeñas cantidades y reinvertir en el propio negocio.
Pero el impacto va mucho más allá de lo económico: las mujeres ya no necesitan migrar y participan en las decisiones familiares.
Algunas de sus #HistoriasBonitas



Surekha, de 32 años, es una de estas #HistoriasBonitas. Antes trabajaba como jornalera agrícola para sostener a su familia. Con el apoyo de Sanmaan pudo abrir una pequeña tienda de alimentación en su aldea. Hoy genera ingresos suficientes para sus gastos en educación, salud y alimentación sin depender del trabajo temporal fuera de su comunidad.
Antes, la familia de Asmita dependía de una pequeña tierra de secano que no era suficiente para sostener a la familia. Hoy tiene su propio negocio de venta de pescado seco en aldeas cercanas y mercados. Con él genera ingresos suficientes para la educación de sus hijos, la salud familiar y, además, permite a la familia permanecer en su comunidad.
Pramila, viuda y madre de tres hijos, se veía obligada a migrar a Palghar para encontrar empleo. Esto afectaba directamente a la educación de los pequeños. Gracias a su tienda de sándwiches y frituras locales, ha dejado de migrar y sus hijos han podido retomar sus estudios de forma regular.
Estas historias muestran que una microempresa puede ser mucho más que una actividad económica. Puede ser la diferencia entre migrar o quedarse, entre depender o decidir, entre sobrevivir o empezar a construir una vida con más seguridad y dignidad.
Un proyecto que transforma desde dentro
Los últimos datos recibidos de los Boscos muestran que el cambio no se produce por una única acción, sino por la suma de muchas piezas conectadas entre sí.
⬈ Las federaciones fortalecen la voz y el liderazgo de las mujeres.
⬈ Los grupos productores abren oportunidades económicas colectivas.
⬈ Sanmaan permite que mujeres en situación de especial vulnerabilidad pongan en marcha pequeños negocios propios.
En este Día de las Microempresas, queremos poner el foco en ellas: mujeres emprendedoras, organizadas y productoras que están transformando sus comunidades desde lo cotidiano, con esfuerzo, apoyo mutuo y dignidad.
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