
El curso escolar marca cada año el inicio de una nueva etapa. Nuevos aprendizajes, nuevas metas y nuevas oportunidades. Pero para muchas personas, regresar a una clase significa mucho más que retomar los estudios: puede ser el primer paso para acceder a un empleo, ganar autonomía y construir un futuro diferente.
Eso es lo que ocurre en el Gnanajyoti Community College, en Talasari, estado del Maharashtra, India. Allí, nuestro socio local Nirmala Institute trabaja con jóvenes de las comunidades adivasi Warli y Katkari, especialmente con quienes han abandonado la educación reglada o se encuentran en riesgo de hacerlo.

Varias alumnas en una sesión de desarrollo personal en el Gnanajyoti Community College, Talasari, India.
Desde la Fundación Isabel Martín apoyamos este proyecto de formación y desarrollo de medios de vida, orientado al empoderamiento económico y social a través de la capacitación profesional, el emprendimiento y el conocimiento de los propios derechos.
Una formación que abre oportunidades
Durante el curso 2025-2026, 40 estudiantes participaron en las formaciones vinculadas al proyecto. La propuesta del Community College combina capacitación profesional con competencias para la vida: diseño y confección textil, educación infantil, informática, inglés, arte Warli, plantas medicinales, emprendimiento, educación financiera y derechos sociales y legales. Además de aprender un oficio, los estudiantes trabajan la autoestima, la comunicación, la iniciativa y la capacidad para tomar decisiones. Para parte del alumnado, estas clases han supuesto incluso su primer contacto con un ordenador.
Según el último informe que nos facilita nuestro socio local, el 60 % de las estudiantes de diseño y confección textil está obteniendo ingresos trabajando en fábricas, mientras otras personas desarrollan actividades económicas desde sus hogares o en pequeños grupos.

Estudiantes en una sesión de costura en el Gnanajyoti Community College, Talasari, India.
Los resultados muestran cómo esa formación puede traducirse en oportunidades reales.
El informe señala además que la migración se ha reducido un 70 % y ha aumentado la asistencia escolar de niños y niñas entre las familias vinculadas al proyecto.
Aprender sin dejar atrás la propia identidad
La formación del Gnanajyoti Community College también pone en valor la cultura Warli. El alumnado aprende su arte tradicional y lo aplica sobre tejidos, bolsos, prendas, cerámica y otros objetos que posteriormente pueden comercializarse.
A ello se suman conocimientos sobre plantas medicinales, agricultura y alimentación local, junto con sesiones sobre la Constitución india, derechos humanos y cuestiones sociales que afectan directamente a sus comunidades.

Una alumna practicando arte warli en el Gnanajyoti Community College, Talasari, India.

Varias alumnas en una sesión de hierbas medicinales en el Gnanajyoti Community College, Talasari, India.
De alumna a profesora
La historia de Nalini Pitar Dhangada, de 20 años, resume bien el impacto de esta formación. Tras terminar décimo curso llegó al Community College para aprender confección. Después trabajó en la unidad de producción del propio centro y posteriormente en una empresa.

Cuando conoció una vacante como profesora de costura en una escuela, decidió presentarse y fue seleccionada.
Hoy enseña confección a estudiantes de quinto curso y colabora también con niños y niñas de primero y segundo. Una joven que un día llegó a un aula buscando aprender un oficio es ahora quien ayuda a otros a aprender.
Esta vuelta a las aulas en Talasari puede significar mucho más que comenzar un nuevo curso. Puede ser el inicio de un empleo, un pequeño negocio, la continuidad de unos estudios o una vida con más posibilidades para elegir el propio futuro.
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