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17 julio, 2026

CEPIN: Un lugar que sostiene comunidades en Venezuela.

En comunidades especialmente vulnerables de Maracaibo, el CEPIN (Centro de Promoción Integral del Niño) ofrece a la infancia, a la adolescencia y a las familias un espacio seguro donde aprender, recibir acompañamiento y recuperar oportunidades. En esta nueva entrada del blog, compartimos los resultados del proyecto que apoya la Fundación Isabel Martín y recordamos nuestro compromiso con Venezuela también en los momentos de emergencia.

Hay lugares que son mucho más que un espacio. Entornos donde un niño o una niña puede reforzar sus estudios, una mujer encuentra orientación y una familia aprende a cultivar sus propios alimentos.

En las parroquias Venancio Pulgar e Idelfonso Vásquez, dos comunidades especialmente vulnerables, el CEPIN, Venezuela, se ha convertido en uno de esos lugares donde las personas se sienten acompañadas en su camino personal.

La Fundación Isabel Martín apoya allí el proyecto #somosespacioseguro de “Atención integral a niños, niñas y adolescentes, creando espacios seguros en comunidades vulnerables”. Una iniciativa que aborda de manera conjunta la educación, la alimentación, la salud emocional, la protección de derechos y la seguridad alimentaria.

El último informe nos permite conocer los avances alcanzados entre enero de 2025 y junio de 2026. Un trabajo sostenido que adquiere todavía más valor en un momento marcado por los recientes terremotos y por la necesidad de estar preparados para responder ante las situaciones de emergencia. Los datos nos ayudan a comprender el alcance del proyecto, pero solo cuentan una parte de la historia. Para conocer verdaderamente su importancia también es necesario escuchar a quienes participan cada día en él.

CEPIN: Un espacio seguro para crecer

Uno de los principales objetivos del proyecto es prevenir el abandono escolar y facilitar que niños, niñas y adolescentes puedan incorporarse o permanecer en el sistema educativo.

El equipo del CEPIN realiza una búsqueda activa en las comunidades para identificar a menores que han dejado de acudir a la escuela o se encuentran en riesgo de exclusión.

Tras conocer la situación de cada familia, los niños y niñas se incorporan a su Espacio Educativo Alternativo. Allí reciben clases de lunes a viernes, organizadas según sus edades, competencias y necesidades. Durante estos meses, se han atendido a 300 niños y niñas de hasta 12 años.

Las voces del alumnado muestran aquello que no siempre puede expresarse mediante indicadores: la ilusión de aprender, compartir con otras personas y contar con un lugar al que acudir cada día.

Salud emocional: pieza clave

Aprender resulta mucho más difícil cuando existen problemas familiares, situaciones de violencia, miedo o inseguridad. Por eso, el acompañamiento que ofrece el CEPIN no se limita a las actividades educativas.

El proyecto contempla atención psicosocial individual y grupal para niños, niñas y adolescentes, tanto dentro como fuera del ámbito escolar. Este año se han llevado a cabo sesiones con 120 niños y niñas de las aulas de 4, 5 y 6 años, mediante dinámicas adaptadas a cada edad y dirigidas por el profesional de psicología del centro. Estos encuentros permiten escuchar al alumnado, conocer su realidad, detectar posibles situaciones de vulnerabilidad y ofrecer herramientas para identificar sus emociones, relacionarse de manera saludable y resolver los conflictos sin violencia.

Y es que, detrás de cada actividad hay un equipo que conoce profundamente a las comunidades y acompaña cada proceso desde la cercanía, la confianza y el respeto.

Apoyo para que los derechos puedan ejercerse

El CEPIN ofrece también servicios de protección a través de la figura de la defensora. Durante el periodo recogido en el informe se atendieron diez casos relacionados con violencia de género, abuso dentro del hogar y trabajo infantil.

Cada caso se trata bajo estrictos criterios de confidencialidad y, cuando es necesario, se realiza un seguimiento en los propios domicilios y se coordina la intervención con las instituciones competentes.

Otra de las líneas de trabajo está relacionada con el derecho a la identidad. Disponer de documentación es imprescindible para ejercer otros derechos y acceder a servicios.

El equipo identifica a personas que carecen de cédula y tramita su registro. Hasta el momento se han celebrado dos jornadas de cedulación para facilitar la documentación de identidad a 400 niños, niñas y adolescentes.

Mujeres informadas y escuchadas

El proyecto presta una atención especial a las mujeres de las comunidades, muchas de ellas pertenecientes a población indígena asentada en el entorno urbano.

A lo largo del periodo analizado, 800 mujeres han recibido orientación sobre salud sexual y reproductiva, higiene menstrual, lactancia materna, higiene del hogar y saneamiento del agua. Las charlas se desarrollan en las instalaciones del CEPIN y coinciden, en muchos casos, con la atención nutricional de sus hijos e hijas o con otras actividades del centro.

En el CEPIN encuentran, además, espacios de escucha, círculos de palabra y apoyo mutuo en los que pueden compartir sus experiencias con total confidencialidad.

Huertos que fortalecen a la comunidad

La soberanía alimentaria constituye otro de los pilares del proyecto que apoya la Fundación Isabel Martín. A través de los huertos familiares, las comunidades adquieren los conocimientos y recursos necesarios para producir parte de sus propios alimentos.

En total, 120 familias han participado en una formación principalmente práctica y han recibido herramientas y un tanque para el almacenamiento de agua. Además, cuentan con visitas semanales del equipo técnico en las que se revisa el estado de los cultivos y se ofrecen recomendaciones para mejorar las siembras.

Gracias a este proceso, han logrado cosechar y consumir al menos cuatro variedades de hortalizas procedentes de sus propios huertos. Una semilla se convierte así en mucho más que una cosecha: se transforma en aprendizaje, autonomía y comunidad.

Junto a Venezuela también en la emergencia

El trabajo continuado junto a las comunidades cobra todavía más importancia en los momentos de emergencia. Tras los recientes terremotos registrados en Venezuela, la Fundación Isabel Martín ha puesto en marcha un fondo de contingencia para apoyar a las zonas afectadas y contribuir a responder a las necesidades que puedan surgir.

La iniciativa ha sido recogida por El Periódico de Aragón en el artículo “La solidaridad empieza ahora”, que pone el foco en la importancia de movilizar la ayuda y permanecer junto a la población venezolana en este difícil momento.

La Fundación se pone a disposición de todas las personas que deseen colaborar mediante un donativo. Los fondos recaudados se canalizarán a través de Cáritas y Cruz Roja, organizaciones con capacidad de respuesta para contribuir a que la ayuda llegue allí donde más se necesita.

Porque acompañar significa permanecer junto a las comunidades en su día a día, apoyando procesos educativos, sociales y comunitarios a largo plazo. Pero también significa estar preparadas para responder cuando una emergencia lo cambia todo.

Apoya nuestro fondo de contingencia para Venezuela donando aquí, indicando «Venezuela» en el apartado «Observaciones». Cada aportación, independientemente de su cuantía, puede contribuir a atender las necesidades de las familias afectadas.